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Identificación

De la liberté du théatre, en France

Marie-Joseph de Chénier
1788

Resumen

El panfleto titulado De la liberté du théâtre en France (1789) forma parte de la polémica que rodeó a Charles IX, ou L’école des rois (1789), tragedia que lanzaría a la fama a Marie-Joseph Chénier (1764-1811). La obra dramática había sido escrita entre 1787 y mediados de 1788, pero el censor Jean Baptiste Antoine Suard (1732-1817) no autorizó su representación. Aunque la primera respuesta de Chénier ante la prohibición fue la de leer su pieza en varios salones, con el objetivo de granjearse protectores, los eventos de 1789 hicieron que adoptase una actitud más combativa: el autor, entonces, comenzó a escribir una larga serie de cartas abiertas, denuncias, declaraciones, discursos y proclamas que publicó en hojas sueltas, panfletos y periódicos. En algunas ocasiones incluso hizo lanzar impresos con su denuncia durante los espectáculos de la Comédie-Française. La campaña, finalmente, hizo que se levantase la prohibición y que Charles IX fuese representada por primera vez el 4 de noviembre de 1789, en un evento que tuvo un cariz tanto político como literario.

Este opúsculo, que data del 15 de junio de 1789, es el que inauguró la lucha por la representación. Si bien el objetivo de Chénier era obtener la autorización para su tragedia, el panfleto escala la polémica a una discusión más general sobre la libertad que deben gozar la prensa y el teatro. Por consiguiente, el autor comienza su diatriba señalando que las gentes de letras —aquellas que saben pensar y escribir sus pensamientos— son los mayores enemigos de la tiranía y de los prejuicios y que, por ello, son perseguidos (p. 3). Por esta razón, es imposible tener cualquier tipo de libertad si se carece de libertad de prensa, y el teatro, en tanto medio alternativo para publicar las ideas, debe verse comprendido en esta (pp. 4-6, 39 y 41). Su función, además, es especialmente relevante, dado que «las costumbres de una Nación forman en un principio el espíritu de las obras dramáticas[, pero] pronto las obras dramáticas forman [el] espíritu [de la Nación]» (pp. 4 y 45). Esta fuerte influencia sobre las costumbres deriva de la misma naturaleza del teatro, que le permite encender pasiones, hacer «sentir las verdades», inspirar un entusiasmo colectivo y, por consiguiente, persuadir a los espectadores sin que estos se sientan sermoneados (pp. 4-5).

Acto seguido, Chénier critica la censura: por un lado, denuncia todas las instancias gubernamentales por las que debe pasar una obra antes de ser representada (pp. 7-8)  —asunto que ampliará en Dénonciation des inquisiteurs de la pensé (1789)—  y, por otro lado, afirma que cualquier sistema de control de las ideas es necesariamente opresivo, puesto que hace que la decisión final dependa de la opinión particular de un funcionario, sujeto a su vez a pasiones (pp. 8-9 y p. 32). La publicación del pensamiento, por tanto, debe estar regida por leyes claras e inmutables, y estas, por principio, solo pueden prescribir una libertad total (p. 10). Para Chénier, en suma, los censores son unos «eunucos que solo tienen un placer: el de hacer eunucos a otros» (pp. 8-9).

Por lo demás, el autor aprovecha su panfleto para proponer modelos ideales para la tragedia y para las gentes de letras. Las primeras deberían versar sobre la historia moderna y, especialmente, sobre la historia patria, tener un interés político y asumir un objetivo moral (pp. 15 y 24): solo así, dice él, se podrá hablar de verdaderas tragedias nacionales (p. 16). Por ello, las obras deben inspirar en sus espectadores el respeto por las leyes, el amor a la libertad, el odio contra el fanatismo y la execración de la tiranía (pp. 39-40). Las gentes de letras, en cambio, deben decir verdades enérgicas y tratar a la nación como a un amigo, en vez de acariciar los prejuicios de sus conciudadanos (`p. 22). Su deber es escribir para hombres, no para niños (p. 24), y producir libros útiles (pp. 14-15), de modo que puedan aspirar a la estimación pública (p. 38). Muchos de ellos ya lo han hecho: después de todo, fueron los hombres de letras los que sacaron a Francia de la postración en que la habían sumido los poderosos (pp. 35-36). Con todo, dadas las constricciones a las que estuvieron sometidos, Chénier se pregunta sobre lo que habrían podido alcanzar autores como Voltaire (pp. 12-14) o Racine (p. 25) si hubieran contado con una total libertad para expresarse.

Chénier, sin embargo, no se limita a ofrecer observaciones generales, sino que también discute su propio caso. Aparte de presentarse a sí mismo como un modelo de escritor patriota (pp. 14-15) y ciudadano (p. 34), el dramaturgo responde a las principales objeciones que se le habían hecho a su obra durante las lecturas privadas; a saber, que no se debería representar en escena a un mal rey (p. 18), a sacerdotes corruptos (19-20) o escenas vergonzosas para la nación, como la masacre de San Bartolomé (pp. 20-22). El autor rebate todo ello señalando lo importante que es conservar en la memoria los abusos pasados para inspirar en el presente la lucha contra la tiranía (p. 23).

De la liberté du théâtre en France, finalmente, le sirve a Chénier para apelar a los diputados de la Asamblea nacional y pedirles que garanticen, por medio de un acto legislativo, la libertad de prensa y, en concreto, la libertad del teatro (p. 23). Según él, esta es una necesidad de primer orden de la que depende la felicidad de la nación, y un deber para cualquier órgano parlamentario verdaderamente democrático. Y él confía en que la Asamblea asumirá su tarea. Por ello, Chénier concluye así:

Estas ideas que, al momento de publicarlas, quizá parecerán paradójicas a muchos Lectores, repetidas una y otra vez después de mí, serán pronto verdades triviales. Las generaciones futuras no podrán creer que se las haya podido cuestionar. Pero, a pesar de lamentarse de los errores de nuestro siglo, ellas también estarán sujetas a otros errores que, atacados sin cesar por miles de escritos enérgicos, terminarán por sucumbir, a su vez, ante el avance de la Filosofía. Así avanza el espíritu humano. Así el arte de pensar y de escribir hará cada día más ilustrados a los hombres, y por consiguiente más virtuosos, y por consiguiente más felices (p. 45).

Descripción bibliográfica

Chénier, M. J. de [Marie-Joseph de], De la liberté du théatre, en France, [s.l.]: [s.i.], 1789.
46 pp.; 12º. Sign.: 1 microficha, 105*148 mm. 

Ejemplares

Biblioteca Nacional de Francia

http://catalogue.bnf.fr/ark:/12148/cb37246303t
ark:/12148/bpt6k57015q

Bibliografía

Ambrus, Gauthier, Marie-Joseph Chénier, un poète en temps de révolution (1788-1795), tesis doctoral, Paris: Sorbonne université, 2018,

Biard, Michel, «La bataille des “rois de papier” sur la scène théâtrale parisienne (1789-1790)», en Paul Mironneau y Gérard Lahouati (eds.), Figures de l’histoire de France dans le théâtre au tournant des Lumières (1760-1830), Oxford: Voltaire Foundation, 2007, pp. 117-132.

Carlson, Marvin, The theatre of the French Revolution, Ithaca: Cornell University Press, 1966.

Liéby, Adolphe, Étude sur le théâtre de Marie-Joseph Chénier, Paris: Société Française d’Imprimerie et de Libraire, 1901. URL: https://gallica.bnf.fr/ark:/12148/bpt6k6136347k?rk=21459;2.

Walton, G. Charles, «Charles IX and the French Revolution: law, vengeance and the revolutionary uses of history», European Review of History-Revue européenne d’Histoire, 4/2 (1997), pp. 127-146. DOI: https://doi.org/10.1080/13507489708568182.

Cita

Marie-Joseph de Chénier (1788). De la liberté du théatre, en France, en Biblioteca de la Lectura en la Ilustración [<https://bibliotecalectura18.net/d/de-la-liberte-du-theatre-en-france> Consulta: 29/10/2026].