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Identificación

De la littérature considérée dans ses rapports avec les institutions sociales. Seconde édition revue, corrigée et augmentée, Tome second

Germaine de Stäel-Holstein
1800

Resumen

En el segundo tomo de De la littérature considerée dans ses rapports avec les institutions sociales (1800), Madame de Staël (1766-1817) concluye la primera parte de su tratado (pp. 1-78) y desarrolla toda la segunda parte (pp. 79-278). Por esta razón, dedica el primer tercio del volumen a analizar las tradiciones literarias de los dos países que le faltaban: Alemania (pp. 1-31) y Francia (pp. 32-78).

Sobre el país germano, Staël sostiene que su división política dificulta la formación del gusto nacional, dado que no tiene ningún centro cultural lo suficientemente fuerte como para reunir a todas las gentes de letras. En compensación, los alemanes cuentan con amplias libertades a la hora de publicar y, sobre todo, con bastante independencia respecto a los cánones clásicos, por lo que la originalidad es la marca distintiva de su literatura. Además, como los escritores no pueden intervenir en los asuntos públicos, sus obras carecen de sentimiento práctico y tienden a la especulación abstracta. Staël ampliará estas observaciones diez años más tarde, en un tratado entero dedicado a Alemania.

Cuando habla de Francia, en cambio, Staël indica que fue el delicado equilibrio entre la nobleza y el rey —en el que es necesario halagar al monarca sin rebajarse a sí mismo en el proceso— el que inspiró la gracia, el buen gusto y la alegría a las letras nacionales (pp. 32-45). Para ella, además, el siglo de Louis XIV habría alcanzado las cotas más altas en cuanto a literatura de imaginación se refiere, pero no sería sino hasta el siglo XVIII que el pensamiento filosófico experimentaría avances sustanciales (pp. 46-78). La «revolución de los espíritus», por tanto, sería obra de los autores dieciochistas (58). Con ello se confirmaría la tendencia natural de las letras: «el siglo que sucede al siglo de la literatura es en todos los países, como yo he intentado demostrar, aquel del pensamiento» (p. 58).

En la segunda parte del tratado, Staël posa su mirada en el presente y potencialmente en el futuro, con la intención de «examinar cuál debería ser el carácter de la literatura de un gran pueblo, de un pueblo ilustrado, en el cual estarían establecidas la libertad, la igualdad política y unas costumbres compatibles con sus instituciones» (p. 80). Para lograrlo, la autora primero debe explicar por qué la revolución ha provocado, en cambio, un retroceso en la filosofía y las letras (p. 81). Aunque Staël concede que, efectivamente, la literatura se ha resentido por los eventos recientes, rechaza el deseo de algunos de volver a la monarquía: según ella, entre el despotismo y la anarquía, es posible apuntar a la república. Después de todo, la revolución destruyó las antiguas cadenas e hizo posible que una gran parte de la población accediera a las luces, pero esta irrupción repentina de las masas en el campo político e intelectual provocó una detención momentánea del desarrollo, al introducir la vulgaridad en el debate público, estimular la mediocridad demagógica y estigmatizar el amor a las letras y a la virtud como pretensiones aristocráticas (pp. 82-123). Por consiguiente, hay que corregir estos vicios sin restaurar las cadenas. El retroceso temporal, entonces, esconde la promesa de un avance inminente, en el que la literatura será moldeada por la libertad política y, a su vez, servirá para cimentarla. En resumen, la literatura se aliará con la filosofía en su búsqueda del mejoramiento social (pp. 192-194).

Según Staël, la literatura y la política de la república futura se caracterizarán por la noble sencillez (p. 89) y la severidad del buen gusto (p. 95). A fin de cuentas, este puede convertirse en una herramienta para consolidar el poder, al convencer al pueblo sobre el valor intrínseco del gobernante:

los hombres elegidos, gobernando en razón de su superioridad personal, tienen necesidad de todos los signos exteriores de esta superioridad; ¿y qué signo hay más evidente que este buen gusto que, manifestándose en todas las palabras, todos los gestos, todos los acentos, incluso en todas las acciones, anuncia un alma apacible e ilustre, que capta la conexión de todos los instantes y no pierde jamás ni la consciencia de sí misma, ni las consideraciones que debe a los demás? Es así como el buen gusto ejerce una verdadera influencia política (pp. 94-95).

La literatura, entonces, consagrada al ornamento de las ideas, empleará los sentimientos para alcanzar los más grandes resultados y provocar las impresiones más duraderas (p. 103). La simplicidad y la naturalidad serán sinónimos de fuerza (104-105) y un tribunal de la opinión servirá para distribuir méritos y culpas (pp. 116-117).

En este orden de ideas, resulta necesario unir el pensamiento a la acción (pp. 126-127). Las grandes obras literarias serán aquellas que hagan avanzar a la sociedad. Dice Staël:

Las obras que pertenecen a la alta literatura tienen como objetivo generar cambios útiles, acelerar los progresos necesarios, modificar, en fin, las instituciones morales o políticas. En un país donde la filosofía no tendría ninguna aplicación real, o la elocuencia no podría obtener un éxito literario, estos estudios parecerían ociosos, y su razón de ser se debilitaría día a día. (pp. 119-120)

Este énfasis en la utilidad de las letras hace que Staël ponga especial atención en el potencial persuasorio de la literatura. En este sentido, la elección de las palabras, la adecuación de las formas, el desarrollo de los motivos y el buen estilo estarán determinados por su aptitud para convencer (pp. 247-248); al fin y al cabo, la verdad debe revestirse de las expresiones más seductoras (p. 131). La efectividad máxima se logrará a través de la adecuación entre una idea justa, la imagen que la representa y el sentimiento que inspira (pp. 214-236). En últimas, la literatura y la elocuencia consistirán en encontrar los medios adecuados para hacer efectivas las ideas de la razón. Los lectores, entonces, se verán arrastrados a la acción a través de la exaltación: «El alma tiene necesidad de exaltación; asid esta tendencia, inflamad este deseo, y vosotros conquistaréis la opinión» (pp. 271-272). Por esta razón, «el talento de escribir», afirma Staël, «puede convertirse en uno de los poderes de un estado libre» (p. 249).

Antes de concluir, resulta necesario señalar uno de los asuntos que más ha retenido la atención de los investigadores: el modo en que Staël reivindica la labor letrada de las mujeres. Este tema aparece una y otra vez a lo largo de la obra y ocupa todo el capítulo IV, titulado «Des Femmes qui cultivent les Lettres» (pp. 141-159). Según Staël, la inclusión de las mujeres al mundo social, el amor que inspiran y la revalorización que hacen del ámbito familiar sirvieron para introducir en las letras un mayor grado de sutileza emocional, esencial para el género novelístico. Sin embargo, la mujer letrada es tratada con desconfianza e incluso con hostilidad por parte de la sociedad, que adjudica sus afanes al ansia de notoriedad (p. 144). Staël, por tanto, defiende el derecho femenino a ilustrarse: «Si quisiéramos que el principal móvil de la república francesa sea la emulación de las luces y de la filosofía, sería muy razonable animar a las mujeres a cultivar su espíritu, con el fin de que los hombres puedan conversar con ellas de las ideas que capturasen su interés» (p. 147). Pero eso no es todo, puesto que las mujeres son determinantes a la hora de modelar y hacer efectiva la opinión pública y, por consiguiente, a la hora de dirigir los asuntos de la sociedad (pp. 149-150). Por tanto, resulta perentorio que se instruyan, de modo que su influjo sea siempre benéfico.

Descripción bibliográfica

Staël-Holstein, Madame de [Germaine], De la littérature considérée dans ses rapports avec les institutions sociales. Seconde édition revue, corrigée et augmentée. Tome second, Paris: Maradan, [1800].
307 pp.; 8°. Sign: BNF 8-Z-15005 (2).

Ejemplares

Biblioteca Nacional de Francia

http://catalogue.bnf.fr/ark:/12148/cb31397249g
ark:/12148/bpt6k6107900q

Bibliografía

Cita

Germaine de Stäel-Holstein (1800). De la littérature considérée dans ses rapports avec les institutions sociales. Seconde édition revue, corrigée et augmentée, Tome second, en Biblioteca de la Lectura en la Ilustración [<https://bibliotecalectura18.net/d/de-la-litterature-consideree-dans-ses-rapports-avec-les-institutions-sociales-seconde-edition-revue-corrigee-et-augmentee-tome-second> Consulta: 03/11/2026].