Biblioteca de la Lectura en la Ilustración
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Identificación

Reflexiones generales sobre el gusto por Mr. Kuhls

Mr. Kuhls
1789

Resumen

Este artículo, procedente de la traducción francesa de Hendrik Jansen (1741-1812), «Réflexions générales sur le gôut, para M. Kuhls. Traduit de l'allemand», Recueil de pièces intéressantes concernant les Antiquités, Les Beaux-Arts, les Belles-Letres, et la Philosophie, traduites de différentes langues, Tome premier, Paris/Strasburg/La Haye: Barrois/Librerie Académique/Van Cleef, 1787, pp. 364-374, constituye la primera parte del mismo.

En él el autor reflexiona sobre el concepto de gusto con el objeto de defender la importancia de establecer un concepto verdadero del mismo, alejado de las modas y de las valoraciones personales injustificadas. 

Descripción bibliográfica

Kuhls, Mr. [trad. Jansen, Hendrik], «Alemania. Reflexiones generales sobre el gusto, por Mr. Kuhls», Espíritu de los mejores diarios que se publican en Europa, 1789, núm. 195 (24 de agosto), pp. 417-418.
24 pp.; 8º. Sign.: BNE U/11325.

Ejemplares

Biblioteca Nacional de España

https://catalogo.bne.es/permalink/34BNE_INST/95vni4/alma991031043189708606

Bibliografía

Aguilar Piñal, Francisco, «Conocimiento de Alemania en la España ilustrada», Chronica Nova, 19 (1991), pp. 19-30.

Arce, Ernesto, Alberto Castán, Concha Lomba y Juan Carlos Lozano (eds.), Actas del Simposio «Reflexiones sobre el gusto», celebrado en Zaragoza del 4 al 6 de noviembre de 2010, Zaragoza: Institución Fernando el Católico, 2012.

Rodríguez Sánchez de León, María José, «La teoría del gusto y la constitución del realismo burgués en el siglo XVIII» Res publica, 23 (2010), pp. 37-55.

Cita

Mr. Kuhls (1789). Reflexiones generales sobre el gusto por Mr. Kuhls, en Biblioteca de la Lectura en la Ilustración [<https://bibliotecalectura18.net/d/reflexiones-generales-sobre-el-gusto-por-mr-kuhls> Consulta: 21/03/2026].

Edición

REFLEXIONES GENERALES SOBRE EL GUSTO

El célebre Sulzer dijoo que «formar el gusto de una nación es asunto bastante difícil» en lo que tuvo razón, pues hace muchísimo tiempo que la experiencia lo acredita. Y, en efecto, ¿no vemos todos los días a un sinnúmero de gentes de todas clases que procuran con la mayor actividad que cuanto les rodea esté arreglado al gusto? Por esta razón procuraré fomentar una emulación tan general, pero las cosas en qua afectan el gusto son tales que pocos parece tienen una verdadera idea de lo que quiso explicar Sulzer, pues si la tuvieran no se vería que la lectura de insípidas novelas y de algunas comedias, como también las extravagancias de las modas, bastasen para que muchos mereciesen el titulo de hombres de gusto. Estas falsas ideas influyen notablemente en la literatura y en los progresos de las bellas artes, luego es necesario destruirlas demostrando que los grandes efectos atribuidos al gusto se deben solo al que se funda en la verdad, que es el único en que puede fundarse Sulzer, conocido tiempo ha en Alemania y en los países extrangeros como el que más bien supo fijar sus leyes [1].

Un juicio cierto y exacto, capaz de comparar y de fijar los objetos y sus propiedades, un talento fino, una imaginación ardiente, una dulce sensibilidad susceptible de sensaciones prontas y delicadas, he aquí las cualidades esenciales que deben reunirse para formar el hombre de gusto. Mientras no se aparte el gusto de las reglas invariables de la verdad, nos dirigirá siempre a lo sublime. La educación influye mucho para conseguirlo. Muchos de esos eruditos tan poco apreciados en nuestros días quizás hubieran sido excelentes escritores si hubiesen tenido la felicidad de vivir en los bellos siglos de Pericles y de Augusto. Estoy muy lejos de creer que hay hombres cuyo gusto sea absolutamente malo, como lo pretende Gerard en su Ensayo sobre el gusto [2], pues no podrán menos de tener algunas ideas exactas de ciertas cosas y, por consiguiente, podrán algunas veces conocer lo que es bello. El sentimiento de los hombres es bastante uniforme en varios objetos. Una tormenta que se levanta con majestuosa lentitud en el horizonte ofrece un espectáculo grande y sublime al hombre culto como al salvage. ¿Quién podrá ver con indiferencia la admirable unión de colores del arco iris?

Sin embargo de todo esto, se nota una grande diferencia entre las ideas que algunos individuos, y aun naciones enteras se forman relativas a la belleza de los objetos visibles y principalmente de la del hombre que es la más perfecta de todas. Una imaginación más o menos activa, la asociación de ideas extrañas, las preocupaciones de la educación y otras mil causas inexplicables han tenido siempre una influencia conocida en lo que se llama gusto. El habitante de la Nueva Zelanda se arrebata al ver un rostro aplanado; el de la nueva Holanda atraviesa el hueso de un pájaro en los cartílagos de su nariz, y este adorno le parece el más bello (Se continuará).

 

  1. Johann Georf Sulzer (1720-1779), discípulo de Leibniz y Wolff, cuya Teoría general de las Bellas Artes (1771-1774) fue muy apreciada por los enciclopedistas. Véase Arte, gusto y estética en la Encyclopédie, intr. Román de la Calle, Valencia, MuVIM, 2005, pp. 47-82.
  2. El Ensayo sobre el gusto del clérigo escocés Alexander Gerard (1728-1795), de raíces empiristas, representa la defensa de la sensación en materias de gusto con referencias a lo sublime.