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Identificación

Égloga o poesía pastoril

Léxico estético-literario

Razonamiento a manera de diálogo entre pastores, en que tratan de cosas rústicas, y también de sus amores, como son las célebres de Virgilio (Diccionario de Autoridades). 

Referencias en las que aparece

1789 - La Poética, o Reglas de la poesía en general, y de sus principales especies, Tomo II

Eran las églogas, y deben ser, una imitación de las canciones de los pastores, aunque ahora parece que las églogas de los modernos poetas no son más que una imitación de las que escribieron Virgilio y otros, p. 256.
La materia y asunto de esta especie de poesía son las costumbres de los pastores, sus amores, sus contiendas, sus ganados, y su vida feliz, libre de ambición y de fausto, p. 256.
El estilo precisamente ha de ser fácil, natural, tierno y suave, porque ha de convenir y acomodarse a la calidad de la materia y a la condición de las personas, p. 256.

1798 - Principios filosóficos de la literatura o Curso razonado de Bellas Letras y Bellas Artes, Tomo II

Se puede definir la bucólica o poesía pastoril diciendo que es una imitación de la vida campestre representada con todas su gracias y encantos posibles. Dase también el nombre de égloga a la poesía pastoril, p. 114.
Dase también el nombre de égloga a la poesía pastoril. Se ha tenido por conveniente dar este nombre a los poemas cortos que tratan de la vida campestre y se hallan recopilados en un mismo volumen, pp. 114-115.
A veces se las llama también idilios. Idilio en griego significa una pequeña imagen, una pintura en el género dulce y gracioso. Si hay alguna diferencia entre los idilios y las églogas es bien poco considerable. Los autores confunden frecuentemente estas dos composiciones. Sin embargo, parece que el uso exige más la acción en la égloga y que en idilio solo se piden imágenes, narraciones o sentimientos solamente, p. 115.
Conforme a la definición que hemos dado, el objeto o la materia de la égloga es el reposo de la vida campestre, lo que le acompaña y le sigue. Este reposo incluye una justa abundancia, una perfecta libertad y una dulce alegría. En ella entran pasiones moderadas, que pueden dar motivo a quejas, canciones, certámenes poéticos y narraciones interesables, p. 115.
Las poesías patoriles son, para hablar propiedad, la pintura de la edad de oro acomodada a la capacidad de los hombres y desembarazada de todo aquel maravilloso hiperbólico con que los poetas han recargado su descripción. Es el reinado de la libertad, de la sencilla naturaleza, de los inocentes placeres, de la paz de estos bienes, para los cuales sienten todos los hombres que han nacido cuando sus pasiones les dejan algunos momentos de calma para reconocerse. En una palabra, es la soledad campestre y halagüeña de un hombre que tiene el corazón sencillo y sensible al mismo tiempo, y que halla el medio de proporcionarse los placeres de aquel venturoso siglo, pp. 115-116.
No todo lo que pasa en la campiña merece entrar en la égloga. Y así solo se debe presentar en ella lo que por naturaleza es a propósito para agradar e interesar. Por consiguiente, deben excluirse las groserías, las cosas duras o toscas, los nimios pormenores, que solo forman imágenes mudas y ociosas; en una palabra, todo lo que no es dulce, risueño ni picante, pp. 116-117.