Buen gusto
Léxico estético-literario
Buen gusto (facultad de sentir). Sinónimo de sensibilidad, criterio, estilo, paladar.
Cualidad, forma o manera que hace bello o feo algo (Diccionario de la Real Academia Española).
Referencias en las que aparece
1766 - Historia literaria de España, desde su primera población hasta nuestros días, Tomo I
Es el buen gusto un noble y exquisito discernimiento con que se distingue lo útil y agradable de lo inútil, ordinario y grosero.
El buen gusto antes de toda reflexión decide de la calidad de los conocimientos, como un buen paladar sentencia sobre el sabor de los manjares, p. xlvii.
1782 - Reflexiones sobre el buen gusto en las ciencias y en las artes
El discernimiento de lo mejor, que es lo que llamamos buen gusto es una virtud muy dilatada y que lo corre todo, bien que de diferente manera y con diversos fines y respeto, p. 14.
En donde se da más a conocer este buen gusto es en las obras públicas, o de literatura o de las artes. Estas debía procurarse que se hicieran siempre con la mayor prolijidad y delicadeza porque, quedando expuestas a la censura del público y de los siglos venideros, son ellas por las que regularmente se forma el juicio bueno o malo del genio y aplicación de las naciones, pp. 16-17.
El buen gusto, pues, consiste en saber buscar por medios proporcionados lo bueno y lo verdadero, y proponerlo en términos que puedan obrar con toda la fuerza que naturalmente tienen sobre el corazón del hombre, porque también sucede muchas veces que una verdad útil e importante no produzca efecto alguno por el desaliño con que se presenta, p. 19.
Si queremos, pues, formarnos un buen gusto se ha de observar bien la correspondencia que debe reinar entre las dos [Filosofía y Erudición], en la cual consiste siempre lo mejor y más delicado de la literatura, pp. 24-25.
1793 - Discurso sobre el buen gusto
Este no es ente imaginario sino real: las gentes cultas lo han adoptado como principio universal y común al entendimiento y voluntad en cuanto se extienden estas dos potencias. Él se ha dejado ver con unas luces tan brillantes que ha disipado las tinieblas con que había oscurecido al mundo la babarie de algunos siglos pasados. Con él han mudado de semblante todas las artes y ciencias, se han adornado todas las cosas de un exquisito primor y los que saben cultivarlo bien adquieren en los pueblos un nuevo y apreciable lucimiento, p. 261.
Dos son los ejes sobre que gira toda esta máquina del buen gusto, dos reglas que le rectifican, dos predicados y partes que constituyen su esencia. Es, a saber, la honestidad y la utilidad. Esto es el buen gusto: buscar cada uno en sus acciones la honestidad o bondad moral, y la utilidad racional, no la que satisface a los deseos viciosos, y el critiano, que de otra suerte juzga en la materia, está muy distante del Evangelio y arruna todo el dogma del buen gusto, aun según los enseñaron los filósofos gentiles que con más acierto lo trataron, p. 262.
Todos los hombres del mundo son capaces de él, p. 262.
[...] Será hombre de mal gusto, de gusto estragado, dirigido por la fantasía no por la razón, quien en sus operaciones se aparte de estos dos principios que forman al hombre cristiano y ciudadano, hombre de la religión y de la sociedad, p. 262.
1793 - Conclusión del Discurso sobre el buen gusto
La ley eterna arregla el orden de esa bondad como que tiene su origen en la santidad de Dios. La generalidad de este principio pedía igual extensión y seguridad en el de la utilidad que debe completar el todo del buen gusto, pp. 265-266.
1797 - Principios filosóficos de la literatura o Curso razonado de Bellas Letras y Bellas Artes, Tomo I
Hay un buen gusto.
Hay un buen gusto que es el solo bueno, p. 50.La naturaleza es el solo objeto del gusto. No hay, pues, más que un buen gusto, que es el de la naturaleza. Las mismas artes no pueden ser perfectas sino representándola, luego el gusto que reina en las artes debe ser también el de aquella. Así no puede haber, en general, más que un solo buen gusto, que es aquel que aprueba la bella naturaleza. Todos los que no le aprueben tienen necesariamente el mal gusto, pp. 93-94.
El buen gusto es un amor habitual del orden. Él se extiende [...] a las costumbres igualmente que a las obras del espíritu, p. 110.
1816 - Lecciones sobre la Retórica y las Bellas Letras, Tomo I
[...] Un buen corazón es un requisito tan esencial del buen gusto como una cabeza sana, p. 29.